viernes, 1 de octubre de 2010

Correa rehén de golpistas. La Unasur al palo.

Latinoamérica. Golpe de Estado.

Unasur, Ecuador y después.

Este ciudadano de a pie estuvo todo el día de ayer -cómo no- pendiente de los acontecimientos que se daban en torno a la situación del presidente Correa de Ecuador, rehén de un grupo de golpistas compuesto por malditos policías, militares enfermos de guerra fría y una agrupación civil sediciosa de derecha, de nombre muy parecido a las huestes derechosas de otras regiones americanas, incluyendo la del dañino radical Manuel Carlés de principios del siglo XX en nuestra propia patria.

Así, ayer estuve boyando entre las tareas laborales y frecuentes visitas al televisor, o a la pantalla de la PC donde brillaba la pequeña ventana de Telesur.

La situación fue resuelta, como se sabe, a medianoche. Dos muertos y varias decenas de heridos fue el lamentable saldo de la aventura golpista. El Presidente Manuel Correa fue rescatado por fuerzas militares por ahora leales a las instituciones y los golpistas derrotados pasaron a la semiclandestinidad que supone esa actitud política del agazapado a la espera de.

Pero la derecha no perdona. A cada derrota, más conspiración. Volverán. Con más odio. Con menos liviandad. Pedirán apoyo ya sabés a dónde y de quién. Tratarán de hacer las cosas mejor. Le queda al presidente Correa, pues, tomar las medidas internas para desalentar a los golpistas agazapados o para defender a ultranza la llamada revolución ciudadana. Uno de los puntos de la declaración que los presidentes de los países de Unasur reunidos anoche en Buenos Aires recomienda duro castigo a los golpistas. ¿Lo sabrá hacer Rafael Corrrea? ¿Lo podrá hacer? El tiempo lo dirá.

Los cancilleres parten por estas horas hacia Quito, en plan de apoyo. Habrá que ver cómo sigue la crisis ecuatoriana, cómo evoluciona la situación política interna.

Es todo lo que el ciudadano de a pie puede expresar sobre este tema, además de manifesta alegría porque se haya abortado la intentona. Más allá de cómo siga, es una victoria. En lo personal, tengo mucho interés en conocer qué sucedió en las tensas horas de ayer, no en Quito (que lo vimos más o menos en directo), sino en las cercanías de los teléfonos celulares de los presidentes de las naciones de Unasur. Sobre todo el de Cristina Fernández.


Alfredo Arri.

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