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sábado, 14 de agosto de 2010

"La oposición": en bolas y a los gritos.

Leyendo los diarios. Política nacional. Oposición.

Como Tarzán, la llamada "oposición" anda a los saltos por las lianas, en pelotas y a los gritos.


Como fue expresado en este blog una y mil veces desde el 29 de junio del 2009, los representantes de diversas agrupaciones políticas andan por la vida pública del país como Tarzán en la selva: en pelotas, a los gritos y saltando de liana en liana. Estúpidamente, se han prestado al juego de ese coro de propagandistas interesados del neoliberalismo que llevan el nombre de periodistas o analistas, y que escriben o peroran en los medios del poder económico, de las corporaciones.

Comparon, como pichones de chorlitos, esa fantasía de que cada uno de ellos formaban parte de una asociación singular (en el sentido de no plural) denominada "la oposición", llamada a mantener un comportamiento único frente al oficialismo.

Así les va.

Como escribí más arriba, esa estupidez cometida por conspicuos políticos de diversos partidos, fue denunciada mil veces. Sin embargo, tal como lo destaqué en un post anterior, nunca está demás cuando el concepto, la idea, es expresada por personas que por varias razones (más allá de la obvia), gozan de un prestigio social e intelectual evidente, este blogger gusta traer esas expresiones aquí. Son más elegantes y acertadas que las mías. Hace un par de días lo hice reproduciendo una expresión tomada de una nota de Mario Wainfeld. Ahora, hago lo propio con otra de Luis Bruschtein.


Escribe Luis Bruschtein:

Antes del 28 de junio de 2009, la oposición tenía menos problemas, aunque, también, menos expectativas. Después del 28 de junio empezó a sufrir. Antes se resignaba a un lugar de oposición testimonial. En cambio, después del 28 de junio se vio en la necesidad de comenzar a concebirse como opción de gobierno. Cometieron un error de apreciación, porque creyeron que el kirchnerismo estaba terminado y que se convertían en opción por simple descarte. Parte de la ventaja que habían conseguido la perdieron con esa equivocación al evaluar sus propias fuerzas y las de sus adversarios. Les llevó casi un año advertir que la oposición no era monolítica, sino que estaba compuesta por vertientes muy diferentes entre sí, y que incluso en el seno de los partidos tienen problemas de convivencia. Es como si tuvieran una especie de complejo de inferioridad con relación al oficialismo, lo que distorsiona su mirada. Fue una equivocación considerar desde el primer momento que el oficialismo no tiene proyecto y que es sólo una banda de ladrones y matones. Que lo digan los columnistas del diario más conservador de este país tiene sentido, pero un político necesita una mirada más realista porque, si no, todas las medidas más importantes del gobierno los toman por sorpresa, como ha sucedido con la reestatización de las jubilaciones o la asignación universal y otras medidas oficiales.

fuente: Luis Bruschtein, Carrió y Macri en baja. Pagina/12 14/08/2010
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-151325-2010-08-14.html


La nueva palada de la retroexcavadora de la empresa de demoliciones Carrió (copyright Jorge Asís) quizás sirva, no para producir el derrumbe de los edificios linderos y provocar muertos por aquí y allá, sino para apuntalar a las diversas agrupaciones políticas que, de seguir sumándose al verso de la corrupción, del autoritarismo y de la amenaza a las insituciones democráticas, podrían tener destino de repudio abierto por parte de la ciudadanía. Quizás. Es una posibildad. Quizás sirva para acomodar las piezas.

Los medios del poder real ya tienen a sus políticos obedientes. La famosa reunión Magnetto PJ Federal Mauricio los dejó encasillados ahí, desnudos en su calidad de obedientes. Sálvese el resto de los opositores al gobierno. A construir. Basta de destruir. Basta de repetir embelecos fraguados en las redacciones de Clarín y La Nación.

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viernes, 16 de abril de 2010

Carlos Escudé en TN.


Política internacional. Las palabras y las cosas. Crítica de medios.

Las relaciones exteriores del kirchnerismo
en la mirada de un cuadro de Occidente.


La participación de Carlos Escudé, anoche en TN, fue rara. La rareza de esa intervención es de la misma categoría de rareza que tiene el reportaje a Guillermo Martínez que publicó La Nación el miércoles 14 de este mes y que lleva el sugestivo título de Surge una nueva forma de gorilismo en la era de los K. Es decir, la rareza en ambos casos consiste en que son expresiones contundendentes de repudio a la ceguera antiK que impera en los medios; y son expresiones publicadas, precisamente, en los propios medios cuestionados.

En términos coloquiales y muy simplificadores, las quejumbrosas intervenciones de Martínez y Escudé van dirigidas a los medios del establishment y podrían expresarse de este modo: Están ustedes tan cegados por el odio a los Kirchner que están arrojando por la borda, peligrosamente, una ya deteriorada credibilidad, que es su capital.

El tema es interesante y amerita una reflexión. No voy a hacer comentario alguno sobre el reportaje de La Nación a Guillermo Martínez porque éste ha tenido una gran repercusión y ha sido debidamente comentado en muchos sitios. Me concentraré, pues, en la intervención de Escudé en TN, en el programa de Blank y van der Kooy, sin dejar de mencionar, por supuesto, que el propio Carlos Escudé refirió ese reportaje al escritor Martínez como apoyatura a su argumentación. La intervención de Carlos Escudé en TN anoche tuvo -hasta ahora- sólo una repercusión, en un sitio precisamente nada recomendable y en el cual todos los conceptos vertidos por Carlos Escudé fueron burdamente tergiversados.

Como lo de Carlos Escudé es la política internacional, su participación estuvo enfocada sobre la política exterior del kirchnerismo. Desde el vamos hay que declarar sin ambage alguno: Carlos Escudé es un hombre de Occidente; de esto no hay duda alguna. Como Jorge Castro. Es decir, en palabras más redondas: Carlos Escudé es un cuadro de Occidente y un experto en la política internacional. Por lo tanto, su mirada de la política nacional siempre ha de ser -enfatizo siempre- mucho más amplia, abarcativa y a la larga valiosa que la miope mirada de la política nacional que tienen el común de los analistas de cabotaje quienes, debido a esa miopía, son absolutamente incapaces de encajar un hecho nacional en un marco internacional.

Dicho esto, paso a los dichos de Carlos Escudé. En términos generales y con un lenguaje corriente lo puedo traducir así: los medios que representan a quienes odian a este gobierno le dan sin asco, sin comprender que, en ese juego de la política internacional, los gobiernos Kirchner han mantenido a Argentina en Occidente.

Mencionó como ejemplo más notorio las tres intervenciones consecutivas que Néstor Kirchner primero y Cristina Fernández después tuvieron en las ONU para repudiar a Irán, alineándose con Estados Unidos, cosa que no ha hecho Brasil, y mucho menos Venezuela.

Mencionó, también, otros hechos significativos de la política exterior del kirchnerismo que han colocado, de hecho, a Argentina en el centro del escenario mundial, como nación emergente, apenas a ocho años de la declaración del default más voluminoso de la historia económica moderna. En otras palabras: Argentina está muy lejos de estar ausente en el mundo como pregonan en forma irracional y contraproductiva para sus propios intereses los voceros de la derecha liberal y los medios que los representan.

Su crítica fue despiadada para con los medios. Puso como ejemplo algunos de las miserias más burdas producidas por los medios en estos tiempos: En el caso de la visita del presidente ruso -que Escudé calificó de "hecho extraordinario"-, además de rebajar ese hecho a una categoría mucho menor al de una gira de un cantor de cuecas o de rock, los medios ocultaron los anuncios positivos y resaltaron los negativos. Dio como ejemplo a Ambito, que en el interior del diario apenas si mencionó la firma de convenios por inversiones rusas en Argentina, mientras que en tapa puso la noticia de la queja de los rusos por las dificultades que se ponen aquí a las exportaciones de carne.

Carlos Escudé puso el énfasis sobre el ninguneo -forzado- que se vieron obligados a hacer los medios del establisment nada menos que a Hillary CLinton. En su obsesiva y estúpida manía de ningunear a Cristina Fernández, los medios terminaron ninguneando a la Secretaria de Estado de Estados Unidos. Dijo Escudé que para interiorizarse de esa visita y de los dichos de la secretaria de Estado en la conferencia de prensa conjunta, tuvo que ir a la página de la Casa Blanca, o leerlo en... ¡Pravda!

En fin: en esa tónica transcurrió la participación de Carlos Escudé. Otra vez: en lenguaje coloquial, Carlos Escudé, un cuadro de Occidente, les espetó a la cara a dos periodistas de nota de Clarín: están tan obsesionados que no se dan cuenta de que los Kirchner son de los nuestros, son del palo. Claro, el problema es que los del palo son maneras de ver distintas ya se trate de un observador de la política internacional, o de una empresa que pierde negocios....

Es curioso: alguien que está en las antípodas de Carlos Escudé, como por ejemplo Fernando Solanas, también aprueba la política exterior del kirchnerismo, aunque en otros aspectos de ésta, como es la alineación latinoamericana, el repudio al Alca en su momento.

En la visión de Escudé, esta alineación con Latinoamérica promovida desde el kirchnerismo es pour la galerie. Para Solanas, es genuina o, al menos, elogiable.

¿Paradojas? De ninguna manera: el kirchnerismo es, ante todo, peronismo y si hay algo que ha caracterizado al peronismo en toda su historia ello ha sido, precisamente, la de colocarse siempre en el escenario internacional según como soplen los vientos de la historia en cada ocasión. Así, en plena guerra fría, la tercera posición era la forma peronista de estar alineado con Occidente; así, en plena caída del Muro de Berlín el pertenecer al primer mundo y adherir al discurso único del consenso de Washington era ponerse en la cresta de la ola en el mundo; y así, finalmente, en esta era del cuestionamiento al neoliberalismo que puso a toda latinoamérica al borde de la aniquilación social y peligrosamente al borde de nuevas guerras civiles, las relaciones exteriores latinoamericanistas del kirchnerismo son la forma de seguir perteneciendo a Occidente.

El peronismo es, en definitiva, el modo argentino, más o menos digno, de pertenecer a Occidente pero sin rebajarse al Sí, bwana que tanto preconizan las notables -y hostiles- plumas del establishment como única política de relaciones exteriores políticamente correctas para la patria.

En pocas palabras: el establishment sigue sin entender al peronismo. Hace unas semanas atrás, también el La Nación, Mario Bunge lo dijo con redonda redondez. El que no entiende al peronismo, no entiende a la Argentina. En fin, cosas de nuestras clases dominantes.

Hubo otra curiosidad en el programa de anoche en TN en el cual estuvo Escudé: en un momento, van der Kooy le mencionó al invitado el tema de "la maleta", refiriéndose al célebre agente Antonini Wilson. La respuesta de Carlos Escudé fue sorprendente: hizo hincapié en el vocablo mismo: Fíjese, dijo, que al venezolano se lo llama maletero, para evitar el valijero, que es el término que se aplica a los representates de los pools de siembre que recorren la pampa húmeda con sus dólares. Éstos son valijeros buenos, el otro un maletero malo. De ese modo, Escudé puso de manifiesto los extremos burdos a los que llegan los medios en su afán de hacer antikirchnerismo a como dé lugar. Interesante, por cierto: un pequeño detalle semántico (que por pequeño no deja de ser malévolo) que me había pasado inadvertido.

En términos generales, eso fue lo que expuso Carlos Escudé. Ahora: no puedo dejar de manifestar que mi impresión de espectador fue que toda la entrevista estuvo pautada antes. Y esto último me lleva a preguntar cuál es el motivo que ha llevado a Clarin y La Nación exponer en sus medios estas expresiones. La respuesta de cuarta es ésta: un poco de cordura, para compensar tanta irracionalidad. De algún modo, advierten la pérdida creciente de credibilidad y entonces tratan de emparejar. Pero no sé si se trata de eso, o de algo más. Si hay algo más, hasta ahora no sé qué podría ser tal algo más. Por ahora, me quedo con esta caracterización: un par de rarezas.

Y para cerrar: si la política exterior de Perón durante la guerra fría podía ser calificada de retardataria, la política exterior del kirchnerismo en esta época bien podría ser calificada de progresista. Pero, esta última afirmación -que exige una argumentación- debería ser desarrollada en otra reflexión, ajena el tema de esta entrada que se agota, como fue dicho, en la visita de Carlos Escudé a TN.

Alfredo Arri

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lunes, 29 de marzo de 2010

La mujer en la visión del liberalismo nacional del siglo XIX

Bicentenario. Páginas brillantes de nuestros padres fundadores. Alberdi I

El pensamiento revolucionario de nuestros liberales
fundadores de la Nación Argentina.
Juan Bautista Alberdi y la visión de la mujer a mediados del siglo XIX.


En cuanto a la mujer, artífice modesto y poderoso, que desde su rincón, hacer las costumbres privadas y públicas, organiza la familia, prepara el ciudadano, echa las bases del Estado, su instrucción no debe ser brillante. No debe consistir en talentos de ornato y lujo exterior, como la música, el baile, la pintura, según ha sucedido hasta aquí. Necesitamos señoras y no artistas. La mujer debe brillar con el brillo del honor, de la dignidad, de la modestia de su vida. Sus destinos son serios; no ha venido al mundo para ornar el salón, sino para hermosear la soledad fecunda del hogar. Darle apego a su casa, es salvarla; y para que la casa la atraiga, se debe hacer de ella un Edén Bien se comprende que la conservación de ese edén exige una asistencia y una laboriosidad incesantes. Mientras la mujer viva en la calle y en medie de las provocaciones recibiendo aplausos, como actriz, en el salón rozándose como un diputado entre esa especie de público que se llama la sociedad, educará a sus hijos a su semejanza, servirá a la República como Lola Montes y será útil para sí misma y para su marido como una Mesalina más o menos decente.

Juan Bautista Alberdi. Bases... Plus Ultra, Buenos Aires, 1981, pg 79.

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Sobre el mismo tema en este blog: Leopoldo Lugones y las mujeres, a principios del siglo XX

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domingo, 21 de marzo de 2010

Una de Ricardo Forster.

Leyendo los diarios.

La mirada de Ricardo Forster
para una semana compleja de estos tiempos complejos.


Para mi modesta manera de ver los acontecimientos de la política nacional, lo mejor que se ha publicado esta semana sobre los mismos lo constituyen dos textos. Uno de Horacio Verbitsky, que ya enlacé en otra entrada, que puede ser caracterizado como la mira precisa del analista de tácticas y estrategias de los actores en observación. Su lectura se hace imprescindible. El otro es el que se reproduce aquí. Lo firma Ricardo Forster y es la mirada -sobre los mismos fenómenos- de quien reflexiona sobre ellos con una mirada que va más allá de lo inmediato de las estrategias y tácticas del día a día.

En resumen, un par de textos imprescindibles. El del táctico y estratega lo podrá hallar el lector en este enlace: Horacio Verbitsky, El parto.

Reproduzco aquí, pues, el del filósofo.


Tiempos relampagueantes y relatos monocordes.

Por Ricardo Forster.

Veintitrés, marzo 2010

Tiempos relampagueantes que nos toman desprevenidos y nos ofrecen el raro espectáculo de acontecimientos inesperados que vienen a perturbar la supuestamente normal y lineal marcha de la realidad. Extrañas vicisitudes que ponen al descubierto que, como lo sabe desde siempre el arte y la literatura y lo han intuido la filosofía y la ciencia, hay varios tiempos en el interior del tiempo, como si la interioridad y la exterioridad, el antes y el después, el ahora y el mañana, el instante y la eternidad, la actualidad del ayer y la anacronía del hoy se conjugaran para darle forma a un insólito calidoscopio en el que se entremezclan las más variadas experiencias de la temporalidad. El espectáculo de días imprevistos que nos devuelven a vivencias lejanas se yuxtapone con las diversas formas del olvido que suelen arremolinarse en el presente que se quiere eterno e inagotable. Pero también la evidencia de una ruptura en el interior de la sucesión lineal y homogénea de lo que supuestamente es el tiempo acumulativo de la política o de la historia entendida como progreso. Crispaciones y desmembramientos que vienen a deslegitimar la idea, dominante y aceptada, de una evolución que se despliega de acuerdo a una cierta racionalidad determinada por los triunfadores de ayer y de hoy. Tiempo, también, del acontecimiento disruptivo que hace añicos lo establecido reconfigurando la escena del presente y quebrando en mil pedazos las certezas y los dogmatismos de aquellos que se creen dueños de las claves para descifrar la marcha necesaria de la historia. Enigma y sorpresa se enlazan con la espera y lo deseado recreando una percepción de la realidad que la vuelve más profunda e intensa.

Siguiendo estas reflexiones algo metafísicas sobre el tiempo y sus variaciones podemos intentar analizar qué le ha ocurrido a la temporalidad argentina en estos últimos días atravesados por el vértigo y por la sorpresa. Porque, y esto es importante señalarlo, el tiempo, en especial el histórico-político, se organiza de acuerdo a los diversos relatos que pugnan por imponer sus propias interpretaciones haciéndolas pasar por las verdaderas y lanzando a las otras a las arenas del olvido. Un relato pareció dominar la escena de los últimos tiempos argentinos. Un relato machacador y unívoco que saliendo de las usinas mediáticas se desparramó por la mayor parte del cuerpo social impregnando conciencias y dándole forma al núcleo duro del sentido común, ese mismo que termina por configurar esa entelequia llamada “opinión pública” y que no suele ser otra cosa que aquello que los propios medios corporativos definen como lo que debe ser la “opinión pública”.

Un relato obsesivo, unilineal que asumiendo la forma de la cadena nacional logró, eso pareció al menos, colarse en la intimidad y en la interioridad de las conciencias hasta ofrecer la imagen de una clase media irreductiblemente lanzada a denostar a un gobierno visualizado como el enemigo al que había que intentar destruir. Para ese relato hegemónico que describía la realidad a través del paradigma de la catástrofe y de “la caja”, del autoritarismo y la corrupción, de la inseguridad y la criminalización de la pobreza, del apocalipsis inminente y de la inflación galopante, del aislamiento internacional y de la chavización, los Kirchner se erigieron en la bestia negra, en los comeniños que venían a llevarse puesto el ahorro de los buenos y honestos ciudadanos. Alquimia extravagante de peronistas setentistas, de impostores, expropiadores de filiación comunista, corruptos insaciables y populistas patológicos que incluso se quieren quedar con las reservas del Banco Central (algo parecido, eso nos decían nuestros padres y abuelos había hecho Perón en su tiempo con los lingotes de oro que desbordaban la caja fuerte y hasta se acumulaban en los pasillos de tan egregia entidad que debiera proteger el dinero de los argentinos, ese que suelen necesitar los grandes grupos económicos para garantizar la fuga de capitales y no para andar realizando políticas de reparación social).

El matrimonio presidencial, así es presentado una y otra vez buscando ligar esa imagen con el nepotismo monárquico, sería machaconamente descrito como una pareja de ambiciones ilimitadas, tejedora obsesiva de una telaraña de poder en la que atrapar a la pobre y desvalida nación argentina. Un relato que encontró caldo de cultivo en ciertas zonas oscuras y tenebrosas del prejuicio y del racismo tan afín a ciertos estratos medios que, repentinamente y mostrando que el tiempo es relampagueante y multiforme, recuperaron viejos reflejos olvidados allí donde manos bastardas escribieron en las paredes de una Buenos Aires antigua y difuminada en el recuerdo la ominosa frase, “viva el cáncer”, y que ahora, con otros giros expresivos, se recicla en otra como “muera la puta montonera”. Para el relato hegemónico, ese que martillea a toda hora desde pantallas, radios y diarios, la “crispación”, el “hegemonismo autoritario” y el “revanchismo resentido” son atributos de Néstor o de Cristina Kirchner, mientras que las amables frases que se pronuncian cotidianamente en countries y clubes, en empresas y oficinas, en shoppings y en blogs, frases de una brutalidad y de una furia homicida aberrantes, no merecen ningún comentario. Del mismo modo, que la sacerdotisa mayor del culto antikirchnerista, pitonisa de célebres anticipaciones cósmico-apocalípticas que nunca se cumplen pero que muchos esperan como si se estuviera anunciando la llegada del Salvador, suele arrojar sin ton ni son frases de una crispación inaudita sin que esos mismos medios digan absolutamente nada. Modos peculiares de construcción del relato, ejercicios de invención que operan como máquinas de producción de sentido.

2. La semana pasada fuimos testigos de esos giros imprevistos en la marcha del tiempo o, mejor dicho, pudimos comprobar que por abajo o por el costado del relato dominante existen otras temporalidades o se despliegan acontecimientos que hacen saltar los goznes de las cerraduras que intentan atrapar la multiplicidad y lo inesperado en nombre de una univocidad sofocante del relato que les conviene.

Entre el miércoles, día anunciado como el del proceso inquisitorial con posterior condena anticipada de Mercedes Marcó del Pont, pasando luego por el bochornoso espectáculo de una oposición desquiciada y alucinada por su propia incapacidad para ser algo más que una tienda de los milagros, arribando en la tarde-noche del jueves a un extraordinario acto multitudinario en Ferro (más de 50.000 concurrentes) en el que los movimientos sociales construyeron un puente para generar un tránsito de ida y vuelta entre el ya lejano 11 de marzo de 1973 y nuestros días calientes, mostrando que el tiempo es caprichoso y que el pasado puede derramarse sobre el presente y éste reinterpretarlo de acuerdo a sus necesidades, y la imprevista movilización que llevó el viernes al caer el día a miles de hombres y mujeres muy de clase media a Plaza de Mayo para salir en defensa del Gobierno, impulsados en principio por esa forma rara y nueva de comunicación a través de un facebook del programa 6,7,8, y mostrando, aunque fueran invisibilizados por los medios corporativos, que el relato de una clase media uniforme y cerradamente antikirchnerista es, eso también, un relato interesado que se repite obsesiva y meticulosamente. Entre el miércoles y el viernes algo se rompió en esa temporalidad anunciadora de la llegada de los días finales, en esa acumulación discursiva que describía el tiempo actual como el de la decadencia anunciada del Gobierno, una decadencia que podía ser apurada como en Honduras desde el Congreso de la Nación y desde ciertas zonas bien visibles del poder judicial.

Lejos de ocurrir lo que se anunciaba, mucho más lejos de completarse la avanzada destituyente que buscó borrar a Mercedes del Banco Central, estallada la supuesta unidad opositora, lanzados los periodistas “independientes” a denostar a quienes hasta el miércoles por la mañana elogiaban como los salvadores de la República, incrédulos ante la sucesión desopilante de errores y de incoherencias que mostraban una suerte de guerra de todos contra todos con acusaciones cruzadas de traiciones múltiples. Perplejos los socialistas santafesinos por la foto de su senador con el archienemigo Reutemann y rodeado de los impresentables Menem, Rodríguez Saá y Juan Carlos Romero y abochornados por el apoyo de Giustiniani para que una senadora puntana del Opus Dei desembarcara en la presidencia de la Comisión de Legislación; ocupados los radicales en deshojar nuevamente la margarita entre Cobos, el gran elector que empieza a deshilacharse, Alfonsín, copia fiel de un padre que lo catapultó a una fama inesperada, y Sanz, tercero en discordia y viejo cultor de oratorias comiteriles, apenas si tuvieron tiempo para encajar las vicisitudes de una apuesta opositora en estado de desmembración. Y en el medio un sector que se reclama de tradición nacional y popular y que hoy dice expresar a la franja de centroizquierda, que mientras la derecha restauracionista se abalanzaba sobre cuanta comisión existe y se aprestaba a rechazar el pliego de la única presidente del Banco Central ajena al neoliberalismo, se dedicaba también a judicializar la política y a complacerse por el obsequio que le hizo esa oposición de alguna presidencia de comisión para discutir e investigar aquello mismo que generaron sus actuales aliados. Extrañas vicisitudes de este tiempo-loco en el que lo esperable no acontece y donde lo inesperado genera un giro en los acontecimientos.

Una semana que nos ofreció la oportunidad de mirar de otro modo aquello que habita nuestro presente escapando al relato monocorde de quienes buscan reducir la complejidad de este tiempo argentino invisibilizando acontecimientos que pueden interrumpir su euforia triunfalista. Tal vez la posibilidad de reconocer que, por suerte, nada está escrito definitivamente en el libro impredecible de la historia.

fuente: Veintirés: Ricardo Forster, Tiempos relampaguenates....


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viernes, 19 de marzo de 2010

La imagen positiva, la imagen negativa de Kirchner


Bitácora del ciudadano de a pie.

Crece la imagen positiva del kirchnerismo
y se alteran los escribas del establishment.

El lector de este modesto blog podrá encontrar en otro verdaderamente importante, Ramble Tamble, el blog de Artemio López, un texto que analiza las probables causas de la recuperación de sus imágenes positivas que han tenido en estas últimas semanas, tanto Néstor Kirchner como Cristina Fernández. El autor del análisis que Artemio López comparte con sus lectores es el politicólogo Julio Burdman ( politólogo , Director de la Carrera de Relaciones Internacionales de la Universidad de Belgrano, Director del Observatorio Electoral Latinoamericano).

La invitación a su lectura se debe a que el modesto ciudadano de a pie que firma las entradas de este blog comparte en líneas generales ese análisis, que por otra parte es más o menos coincidente con lo que fue expresado aquí en varias entradas.

Del análisis no están ausentes las clases medias urbanas y un cambio de percepción entre sus miembros acerca de la situación política actual.

No es posible evitar de relacionar el tema en sí mismo, esto es, la visible y palpable recuperación de la imagen positiva del kirchnerismo, con el despertar de su letargo de una buena parte de las clases medias urbanas. Y esto es peligroso para el establishment.

Hoy mismo, en un texto editorial formal, La Nación vuelve a abominar de las masas en la calle. Utiliza el vocablo autoritarismo para decir que es propio de los regímenes autoritarios la movilización de los adherentes a un gobierno. Y pone como ejemplo, por supuesto, el acto de Ferro.

Más allá de la banalización de la palabra autoritarismo, o regímenes totalitarios, con lo cual el autor del texto oficial de la tribuna de doctrina falta el respeto a los pueblos que verdaderamente padecen regímenes autoritarios, el editorialista en realidad se espanta por lo que el acto de Ferro fue en realidad y que, nada menos que Beatriz Sarlo, para el mismo diario, y con cobertura in situ, caracterizó de una forma muy diversa a la que imagina el editorial.

"Pero el estadio de Ferro no sólo se llenó de gente que iba por el plan y, además, la gente que va por el plan, incluso cuando es manipulada, también tiene capacidad de entusiasmo. Desconocerlo es casi como afirmar que quien no aprendió bien la doctrina católica va a la Iglesia sólo movido por los temores de una creencia supersticiosa o para que le regalen alguna ropita usada. [También había en Ferro] intelectuales, capas medias progresistas, y adolescentes que están allí como en un recital, haciendo el aguante."

fuente: Beatriz Sarlo, Las dos almas de Néstor Kirchner.


Como se ve, ambas noticias (el mejoramiento en la imagen positiva del kirchnerismo, y, la otra, la novedad de que buena parte de las clases medias urbanas han decidido abandonar el sillón frente a una tele desde la que el establishment las adormece, para salir a la calle, a sumarse a los cartoneros, a los pibes militantes de los movientos sociales, a abrazar a Milagro Sala. (esto último en otro acto, no en el de Ferro, pero la imagen vale); como se ve, decía, ambas noticias están relacionadas estrechamente.

Es verdad que los políticos opositores contribuyen en buena parte a este fenómeno que se observa en todas partes, aun en las filas de los supermercados. Es por su papel de servidores pasivos, obedientes al establishment y a los medios, papel que los lleva a cometer desaguisado tras desaguisado en el Congreso, a mariconear ante la Justicia, y que los hace involuntarios impulsores de un rechazo a la oposición y un acercamiento al oficialismo por parte de la ciudadanía. O como escribe el autor de la nota cuya lectura se recomienda al inicio de esta entrada: "Mi hipótesis es que después del conflicto por las reservas y la presidencia del Banco Central, un sector menor de la opinión pública desilusionada con los K ha comenzado a pensar que los opositores pueden ser una alternativa peor."

En términos más barriales podríamos manifestar fenómenos parecidos de modos más chuscos. Baste uno como botón de muestra: Muchos de mis vecinos porteños se preguntan a viva voz: ¿Para qué mierda voté a Solanas? Por supuesto, no les respondo con el yo te lo dije porque la desubicación no forma parte de mi personalidad a la hora del trato urbano.

Es que la imagen del regreso de los muertos vivos es muy fuerte.

Alfredo Arri

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lunes, 15 de febrero de 2010

Fidel Castro caracteriza nuestra época.

Citas.

Fidel Castro hace una caracterización redondamente clara de los días actuales.

Me tomé el atrevimiento de extraer de la hasta hoy última Reflexión de Fidel, un párrafo que es una clara síntesis de la caracterización del mundo y de la humanidad en la época actual. Escribió Fidel Castro:

“...no sabemos qué hacer con la civilización alcanzada. El ser humano se ha equipado con armas nucleares de inconcebible certeza y aniquiladora potencia, mientras desde el punto de vista moral y político, ha retrocedido bochornosamente. Política y socialmente, estamos más subdesarrollados que nunca. Los autómatas están sustituyendo a los soldados, los medios masivos a los educadores, y los gobiernos empiezan a ser sobrepasados por los acontecimientos sin saber qué hacer. En la desesperación de muchos líderes políticos internacionales se aprecia la impotencia ante los problemas que se acumulan en sus despachos de trabajo y las reuniones internacionales cada vez más frecuentes.”

Fragmento de Reflexiones de Fidel del 8 de febrero, La revolución bolivariana y Las Antillas.


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domingo, 14 de febrero de 2010

Grondona, Kirchner, Piñera y el Pepe Mujica.

Bitácora del ciudadano. Lengua a la boludeta.


Mariano Grondona afirma que Néstor Kirchner es de izquierda y de sí fácil a los torpes encantos de la corrupción.



La lengua a la boludeta de hoy se la lleva Mariano Grondona. En su columna dominguera de todéi, tras acomodar sus conceptos a conveniencia para la demostración amañada de una tesis, escribe este disparate:

“Lo peor de Kirchner, entre nosotros, no es que haya venido de la izquierda o incluso que haya cedido como nadie ante los torpes encantos de la corrupción. Lo peor que puede decirse de él...”

fuente: La Nación: Columna de Grondona, Mujica, Kirchner y la moderación


Así nos enteramos, por los análisis enjundiosos de Mariano Grondona, que Néstor Kirchner proviene de la izquierda.

Hasta donde me da la memoria, todavía en funcionamiento a pesar de las placas que me taponan las arterias, Néstor Kirchner proviene del partido justicialista, que no es ninguna rama local de la Internacional Socialista. Es más, Néstor Kirchner es capitalista inveterado -por ideología y por actitud de vida-, y de izquierda no tiene nada; asumió la presidencia llamado por Eduardo Duhalde (quien, hasta donde yo sé, jamás fue miembro de ningún buró político de partido afiliado a la Tercera o Cuarta Internacional); y que el patagónico aceptó la candidatura ante la negativa de todos los prominentes (y pusilánimes) hombres del partido justicialista a tomar en sus manos la papa caliente del 2001-2003. Jornadas aquellas -bueno es recordarlo- que segaron muchas vidas, desde la madrugada del 20 de diciembre hasta la tarde del 26 de junio de 2002 en el Puente Pueyredón.

Pero además dice Grondona, con total desparpajo, que Néstor Kirchner ha “cedido como nadie ante los torpes encantos de la corrupción.” ¡Precisamente el mismo señor que le reprochó a Néstor Kirchner no saber manejarse en el arte de la coima! Porque es bueno recordarlo también: Mariano Grondona le dice a Jorge Asis en un video, claramente: "Le voy a decir una cosa medio absurda, medio cruel: Por lo pronto no saben coimear. Usted dirá: ¡qué bien!, pero, desgraciadamente, en el mundo del comercio, de la industria... la coima es algo casi cotidiano..." O no tienen memoria, o nos toman por boludos. Y otra cosa, que me surge al recordar ese episodio grabado: ahora me suena más digerible la expresión que inventó Mariano Grondona para su columna de hoy: “los torpes encantos de la corrupción”.



Pero, ya que estoy aquí, aprovecho para desmenuzar la columna dórica y jónica de Mariano Grondona de esta mañana, tarea que esta vez es muy fácil.

Todo el acomodamiento de conceptos descolgados en la columna de Mariano Grondona de hoy en La Nación tiene como único objeto presentar al lector la idea de que, tanto Pepe Mujica como Sebastián Piñera merecen ser elogiados y de hecho los elogia. La excusa que da Grondona es que son moderados. No importa que sean de derecha o izquierda, basta que sean de centro. Pero en realidad, lo que tienen en común Pepe Mujica y Sebastián Piñera, los que juntó sus nombres esta semana, es que Pepe Mujica dejó boquiabiertos a los empresarios en una actuación teatral del presidente electo en Punta del Este. Y, por otro lado, Sebastián Piñera fascina a los empresarios porque es del palo.

En definitiva: la “moderación” se mide por la satisfacción de los empresarios, condición que no cumple Néstor Kirchner. ¿Y por qué no cumple esa condición Néstor Kirchner? ¿Porque no es moderado? No, amici: Porque es un caprichoso que no quiere hacer lo que los empresarios amigos de La Nación quieren, y... ¡porque no sabe coimear!

Si no fuera por la capacidad de daño que tienen ciertos doxólogos, sería para tomarlos en joda.


Alfredo Arri

sábado, 23 de enero de 2010

Günther Anders y los medios.


Politicólogos. Fichas de pensadores de la Política.

Medios masivos. Un párrafo de Günther Anders

Leo, en una recopilación de artículos de Osvaldo Bayer, una semblanza que nuestro ensayista hace del filósofo alemán Günther Anders. El lector interesado en conocer los datos biográficos básicos del autor citado por Bayer, puede recurrir a la entrada Günther Anders de Wikipedia. Esposo durante unos años de Hannah Arendt, este pensador alemán recibió el repudio del medio intelectual, en general, por su adhesión a la violencia política. Políticamente incorrecto se diría hoy en día.

En esta entrada sólo quiero reproducir una cita elegida por Osvaldo Bayer para ilustrar su semblanza, texto en el cual Günther Anders se refiere al papel de los medios de comunicación de masas en la estructura política moderna. El párrafo es el siguiente:

Después de la gran victoria de los medios masivos de comunicación no existe más la democracia. Lo esencial de la democracia es poder tener una opinión propia y el mismo tiempo poder repensarla. Por ejemplo, yo viví catorce años en Estados Unidos y nunca pude expresar mi opinión. Desde que existen los medios masivos y desde que la población del mundo se halla como exorcizada frente al televisor, se la alimenta, a cucharadas, con opinión. La expresión “tener expresión propia” ya no tiene sentido de realidad. Los alimentados forzosamente no poseen ya ninguna chance de opinión propia- No, ya ni siquiera consumen opiniones ajenas. Se los engorda con sistema. Y los gansos engordados a sistema no “consumen”. La televisión es un engorde con sistema. Si democracia es aquello en lo cual se puede expresar la propia opinión, entonces la democracia se ha convertido en imposible a través de los medios masivos de comunicación, porque cuando no se tiene algo propio tampoco se lo puede expresar.

El ser humano ya no puede llegar a la mayoría de edad. Más bien es un ser-siervo porque sólo oye y oye lo que le llega por radio y televisión y aquí la relación permanece unilateral porque no puede responder. Esa servidumbre es característica para la falta de libertad que se ha construido a través de su propia técnica y que se revierte sobre él. Con los medios masivos se ha creado la figura de “eremita masivo”. Porque si bien se halla solo frente a su radio o televisión, recibe el mismo “pienso” (en doble sentido) que los demás. No percibe que lo que él consume en soledad es el alimento de millones.

Günther Anders, citado por Osvaldo Bayer en Violencia, ¿sí o no?, de Rebeldía y Esperanza, tomo 7 de la colección Osvaldo Bayer de Página 12, Bs As, 2009, pg. 72.

Ese texto que cita Osvaldo Bayer lo escribió el filósofo entre las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado. El propio artículo de Bayer es de 1987. Menciono las fechas porque por ese entonces, en nuestra patria, todavía vivíamos los tiempos de una radio y televisión vírgenes de toda la perversidad y despreocupadas en producir la enorme capacidad de daño que operan hoy. Que quede claro lo que pretendo expresar: aun durante la dictadura y la guerra de Malvinas, con la extrema censura de medios, los ciudadanos sabíamos que había una información que nos estaba vedado conocer por voluntad dictatorial; que había una realidad real más allá de los medios y no teníamos demasiadas dificultades para elaborar juicios propios, aun dentro de la falta de información. Eran otros tiempos.

El párrafo del pensador alemán citado aquí parece transparentar que la era de estupidización de las masas por obra mediática que padecemos ahora ya había llegado a Europa décadas atrás.

La atenta lectura de los conceptos dados por el autor en esos párrafos, por otra parte, permiten barruntar que refiere unos medios masivos de comunicación en los cuales aún no había arribado la interactividad. Y uno se tienta en imaginar que la interactividad en los medios masivos de comunicación permitiría anular, al menos, uno de esos conceptos, precisamente el que “más bien es un ser-siervo porque sólo oye y oye lo que le llega por radio y televisión y aquí la relación permanece unilateral porque no puede responder.” Pudiera uno imaginar que la interactividad anularía esa impotencia del que no puede responder. Pero esa interactividad en los medios audiovisuales de la actualidad está lejos de romper ese vínculo de aislamiento e impotencia que padece el consumidor de medios. Primero, porque acceden pocos y dependen para esa entrada de una cuota elevadísima de azar; y segundo y principal, porque tradicionalmente los mensajes de feed back que reciben los medios audiovisuales son filtrados de manera tal que “salgan al aire” sólo aquellos que refuerzan el discurso papilla del engorde. Sólo en los últimos tiempos, y en muy escasos medios todavía, se pueden oír mensajes de oyentes que se encuentran en abierta contradicción con la línea editorial del programa en cuestión. Si el fenómeno se extiende o no, no se sabe aún. Es cuestión de esperar.

Es en Internet donde o cuando aparece esa interactividad sin moderación o censura. Pero como Internet es un medio novedoso, sus modos, acciones, consecuencias y demás efectos o transformaciones están aún en etapa de estudio, o de observación. Está por verse si la red y su boom de interactividad rompe definitivamente con esa impotencia del consumidor de medios. Aun así, no hay que olvidar que, por ahora, quienes acceden a Internet en forma rutinaria son una minoría del total de la población. De todas maneras, de lo que sí estamos aún a un largo trecho de lograr, es que la estupidización masiva dé lugar a una masa crítica de consumidores de medios con capacidad -mejor expresado: ejercicio- de elaborar criterio propio.

Alfredo Arri.